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Puig de sa Morisca, s/n, 07180 Santa Ponça, Islas Baleares
patrimonio@calvia.com

Horario: de lunes a domingo y festivos de 10h a 20h

Naveta Alemany

Naveta Alemany

Una casa monumental construida con piedras ciclópeas. El edificio más antiguo de Calvià y la primera casa de la que tenemos noticia en el municipio.

El yacimiento se encuentra en una parcela privada, pero existe un convenio con el Ajuntament de Calvià que permite su visita pública.

HORARIO
Abril – octubre: 08.00 – 20.00 h Noviembre – marzo: 08.00 – 17.00 h
Acceso
La entrada es libre y gratuita.
TITULARIDAD
El yacimiento se encuentra en una parcela privada, pero existe un convenio con el Ajuntament de Calvià que permite su visita pública.
CÓMO LLEGAR
El túmulo se encuentra en la Cll. Rosa, 21 justo antes de llegar a la urbanización de Cala Vinyes. Podéis aparcar el coche justo al lado. También es posible llegar en autobús público. Línea 105 (Sol de Mallorca – Palma) (Paradas Cala Vinyes 1 i Cala Vinyes 2). El autobús os dejará muy cerca del yacimiento, apenas tendréis que caminar 300 metros para llegar al yacimiento. Alternativamente, en 30 minutos (2km) se puede llegar caminando desde Magaluf.
DURACIÓN DE LA VISITA
30 minutos
SERVICIOS
El yacimiento presenta un recorrido autoguiado con carteles interpretativos. Periódicamente se realizan visitas guiadas y otras actividades divulgativas a cargo del personal del Parque Arqueológico del Puig de sa Morisca (Actividades – Apúntate a nuestro boletín y no te pierdas ninguna actividad).
ACCESIBILIDAD
Actualmente el yacimiento no es accesible para personas en silla de ruedas ni para personas con otras diversidades funcionales.
QUÉ VERÉIS

La naveta se halla en los límites de una antigua zona agrícola y de la urbanización de Cala Vinyes. El yacimiento está bien conservado. Además, está excavado, restaurado y se ha adecuado para la visita.

El yacimiento está formado por una única casa naveta, aunque no podemos descartar que formase parte de un poblado con más casas que no hayan llegado hasta el presente.

La naveta Alemany es una de las más grandes de toda Mallorca. Cuando estuvo habitada medía 24 metros de largo, 9 metros de ancho y entre 3 y 4 de alto. 

El edificio se construyó con la técnica de “piedra en seco”, sin utilizar cemento ni argamasa. Los muros son muy gruesos, con más de 2 metros de ancho. Tienen una estructura compleja formada por tres líneas de grandes bloques de piedra en el interior, en el exterior y en la parte central. Además, los espacios entre las líneas se rellenaron con piedra pequeña, lo que hizo que el edificio fuera muy resistente.

Durante la visita puedes observar dos características especiales de esta naveta. 

En primer lugar, acércate a la parte posterior del edificio, en la zona del ábside, y fíjate en cómo la construcción se adapta al terreno. La naveta no se levantó sobre una superficie completamente plana, sino sobre una zona con una pendiente bastante marcada.

Para resolver este problema, sus constructores tuvieron que preparar antes el terreno. Crearon dos terrazas de nivelación, delimitadas por muros de contención, que permitieron reducir el desnivel y disponer de una base más estable y regular sobre la que construir el edificio.

Si observas con atención la parte posterior de la naveta, todavía puedes identificar los dos muros de contención. No son un detalle menor. Nos ayudan a entender la enorme inversión de trabajo que implicó construir esta casa naveta. 

No se trató solo de levantar grandes muros de piedra, sino de planificar todo el espacio, preparar el suelo y adaptar la arquitectura a un terreno difícil. La casa no se impuso simplemente sobre el paisaje: primero hubo que domesticar ese paisaje para hacer posible la construcción.

La excavación arqueológica también permitió recuperar, dentro de estos rellenos de nivelación, materiales cerámicos y restos de fauna más antiguos, probablemente relacionados con una ocupación previa del lugar. Esto indica que, antes de la construcción de la naveta, este espacio ya había sido utilizado por comunidades del Bronce Antiguo. 

Este dato abre una posibilidad muy sugerente: quizás la decisión de construir aquí, y no en otro lugar más fácil, no fue casual. A pesar del esfuerzo que suponía nivelar el terreno, tal vez se eligió este punto por su relación con una ocupación anterior, por su memoria o por el significado que ya tenía para la comunidad.

Por eso, cuando mires la parte posterior del edificio, intenta imaginar el proceso completo: personas moviendo piedras, rellenando desniveles, levantando muros de contención y preparando una gran plataforma para construir encima una casa monumental. Aquello que hoy puede parecer solo un conjunto de piedras era, en realidad, una compleja obra de ingeniería prehistórica.

En segundo lugar, acércate a la fachada de la casa y fíjate bien en su entrada. Durante la excavación arqueológica realizada en 2010 se descubrió que esta parte del edificio había sido reformada y ampliada después de su construcción original.

La reforma no fue un simple arreglo. Los muros laterales de la casa se modificaron para construir una nueva fachada y crear un corredor de acceso más estrecho. Este pasillo alargó la entrada, redujo su abertura y permitió controlar mejor la visibilidad hacia el interior. Dicho de otro modo: desde fuera ya no se podía ver tan fácilmente lo que sucedía dentro de la casa.

Observa el acceso e imagina cómo debió cambiar la experiencia de entrar en la naveta. Antes, la entrada era probablemente más abierta y directa. Después de la reforma, en cambio, había que avanzar por un corredor más estrecho, casi como si se cruzara un pequeño umbral entre el espacio público del poblado y un interior más reservado.

Además, junto a la nueva fachada se creó un pequeño espacio interior, un ámbito delimitado al que se accedía desde dentro de la estructura. Este detalle es especialmente interesante, porque muestra que las casas naveta podían tener una organización interna más compleja de lo que tradicionalmente se pensaba.

Por eso, cuando mires esta entrada, no veas solo piedras. Observa una decisión social: una comunidad que modifica su casa, cambia la forma de entrar en ella y transforma la relación entre el interior doméstico y el exterior compartido del poblado.

INTERÉS DE LA VISITA

El yacimiento presenta tres facetas que nos ayudan a entender la importancia histórica y social de la Naveta Alemany a lo largo de la prehistoria.

 

  1. La naveta: más que una casa, era un símbolo de comunidad

Las grandes casas naveta, con paredes de hasta 3-3,5 metros de altura y construidas con bloques de piedra ciclópeos, se levantaron para destacar dentro de un paisaje que empezaba a ser humanizado. 

Su construcción requirió un enorme esfuerzo colectivo y sirvió para mostrar la identidad y la fuerza del grupo que vivía en ellas.

En el interior, la vida cotidiana se llenaba de tareas como cocinar, fabricar herramientas, comer o descansar. Fuera, en la entrada, probablemente se encontraban con los vecinos: compartían historias, tomaban decisiones, reían y se enseñaban mutuamente a entender el mundo.

Estas áreas eran verdaderos espacios públicos dentro del poblado.

  1. Las reformas dentro de las navetas nos explican cómo cambiaba la sociedad

Las casas naveta no fueron estructuras estáticas. Muchas de ellas estuvieron habitadas durante cientos de años. Con el paso del tiempo, sus habitantes realizaron en ellas reformas importantes. 

En algunos casos, como el de esta, se modificó la entrada, reduciendo la visibilidad exterior-interior y la luz que entraba.

Estas transformaciones reflejan cambios profundos en las maneras de vivir: la casa dejaba de ser un espacio abierto a la comunidad para convertirse en un espacio más íntimo y privado.

Inicialmente, cada casa naveta acogía a un grupo doméstico autosuficiente. Pero con el tiempo, las actividades colectivas adquirieron más relevancia y se extendieron entre varias casas o incluso a todo el poblado, señal de una nueva manera de vivir y de relacionarse.

  1. El paisaje mosaico

Los habitantes de las navetas transformaron para siempre el paisaje de Mallorca.

Cuando las primeras comunidades agrícolas llegaron a Mallorca, la isla estaba cubierta por un inmenso bosque mediterráneo casi inalterado.

Pero, con el tiempo, estas comunidades transformaron radicalmente el entorno para poder sobrevivir. El resultado de este proceso fue la creación de un paisaje mosaico, una especie de patchwork formado por espacios diferentes, cada uno con un uso y una función concretos.

Junto a las grandes zonas forestales que aún conservaban, aparecieron claros para el pastoreo de los rebaños, campos de cultivo de cereales y legumbres, y áreas próximas a las casas destinadas al almacenamiento, el trabajo y la circulación. Todo este mosaico paisajístico no fue producto del azar, sino de un intenso esfuerzo colectivo: talar bosques, retirar piedras, delimitar espacios y adaptarse al medio.

¿QUIERES SABER MÁS?

Albero, Daniel; Calderón, María; García, Emili; Gloaguen, Emmanuelle; Calvo, Manuel (2013) El navetiforme Alemany 40 años después: puesta en valor y nuevas propuestas interpretativas. BSAL, 69: 15-41.

 

Calderón, María; Gloaguen, Emmanuelle; Albero, Daniel; Garcia, Emili; Calvo, Manuel (2012) “Análisis estratigráfico de la intervención arqueológica en la naveta Alemany 2010-2011”. En V Jornades d’Arqueologia de les Illes Balears, Palma de Mallorca.

 

Calvo, Manuel; Aguareles, Antonio (2011) Calvià. Patrimonio cultural. Ayuntamiento de Calvià, Calvià.

 

Enseñat Catalina (1971) “Excavaciones en el naviforme Alemany (Magaluf)”. Noticiario Arqueológico Hispánico,

XV: 39-73.

 

El ser humano había llegado a Mallorca hacia el 3.500 a. C. Durante dos mil años vivieron en cuevas y pequeñas casas circulares, y poco a poco fueron modificando el paisaje. Hacia 1600-1550 a. C. la isla había dejado de ser un inmenso bosque para pasar a tener un paisaje de tipo mosaico. Es decir, uno que combinaba abundantes zonas de bosque mediterráneo, formadas por pinares y matorrales, con otros donde se veía claramente la huella de las primeras comunidades humanas que, con su esfuerzo y su sudor habían ido ganando espacio en el bosque. Lo quemaron, talaron y despedregaron para conseguir pastos y campos de cultivos, elementos indispensables para su economía agrícola y ganadera.

 

La humanización del paisaje se completó con la construcción de enormes edificios de piedra. Eran las casas naveta, monumentos para ser vistos desde lejos que, en muchas ocasiones, se dispusieron formando poblados de diversos tamaños y que probablemente ayudaron a reivindicar la “propiedad” del territorio circundante. La naveta Alemany fue una de estas monumentales casas. Como el resto de los edificios similares, presenta una característica planta de herradura alargada. En su momento de uso llegó a medir 24 m de largo, 9 m de ancho y aproximadamente entre 3 y 4 metros de altura. Estaba construida con una técnica de piedra en seco, sin ningún tipo de argamasa, muy parecida a las paredes, márgenes y otras estructuras tradicionales que podemos ver hoy en día en el campo mallorquín.

 

Aún así, las navetas presentan una diferencia importante respecto a éstos: fueron construidas con enormes bloques de piedra, con bloques ciclópeos, alguno de los cuales puede llegar a pesar varias toneladas. Esta decisión hizo que la construcción de las casas naveta implicara un elevado conocimiento tecnológico (¿sería capaces de mover estas piedras sin máquinas?) y, especialmente, implicó un gran esfuerzo constructivo que necesariamente debía hacerse en equipo, en comunidad. Hoy en día, para tener una casa debemos tener dinero, en ese momento para tener una casa era necesario movilizar a mucha gente (familia, amigos y amigas, vecinos, etc).

 

La construcción de una nueva casa naveta debió de ser un acto social importantísimo para la comunidad, ya que cambiaba por completo las relaciones entre los grupos de personas que vivían en las diferentes casas. Debemos imaginar lo que debió suponer a un poblado formado por dos o tres de estos edificios que un grupo de personas decidiera construir una nueva casa y, por tanto, crear un nuevo grupo de personas dentro de la comunidad. Así, debemos entender la casa naveta también como un referente identitario y un símbolo de pertenencia, que otorgaba buena parte de su identidad social a las personas que vivían en ella. Es decir, probablemente las personas eran conocidas en relación a su casa y eso suponía que quien compartía casa también tenían una historia común y podían acceder a unos recursos determinados (tierras, rebaños, pozos, etc.). En las sociedades navéticas, la unidad social con pleno significado social no debió de ser el individuo sino el grupo de personas que vivía dentro de una casa naveta.

En este punto podemos preguntarnos quién vivía en estas grandes casas naveta. La respuesta fácil y directa es: no lo sabemos. Estas casas fueron abandonadas hace casi tres mil años de forma planeada y las personas que vivieron en ellas no se enterraron en sus propias casas. Ahora bien, una sugerente hipótesis defiende que todas las personas de un mismo grupo doméstico fueron enterradas en el mismo espacio, dentro de las cuevas funerarias muy típicas de este momento. Así, todas las personas que vivían en una casa fueron enterradas juntas. Estudiando a los muertos enterrados juntos, se ha propuesto que a una misma naveta vivieran entre 10 y 14 personas. Sin embargo, si este grupo era una familia extensa, es decir, diferentes generaciones de una misma familia o si bien su relación fue otra es algo que hoy en día no sabemos.

Otro punto clave que nos ayuda a entender mejor las casas naveta y las personas que vivieron dentro de ella son las actividades que se realizaban en la propia casa. En primer lugar, éste fue el espacio donde se realizaron las actividades de mantenimiento. Es decir, las actividades básicas que forman parte de la vida cotidiana, que permiten la vida humana y que nos dan bienestar: cocinar y comer, curar y limpiarnos, dormir y descansar, gestar, criar y educar a los niños.

Pero, al mismo tiempo, éstas eran sociedades agrícolas y ganaderas, por tanto la casa debemos verla también como una granja. Es decir, era un espacio productivo, principal espacio económico del grupo de personas que vivía en esta casa. La casa era el lugar donde se despellejaba los animales, donde se almacenarían los alimentos y donde se producían diferentes objetos artesanales indispensables para la vida diaria: cerámica, ropa, cestería, objetos metálicos, etc.

Por otro lado, algunos autores defienden que en un primer momento, las casas naveta debieron funcionar como un espacio público, un espacio de socialización y de relación con las personas que viven en él y, especialmente, con las personas de otras casas cercanas. Así, en un inicio las casas naveta estaban muy abiertas al exterior, presentaban anchas entradas en las que muchas veces dispusieron un enlosado. Sería en ese lugar donde se relacionaban las personas, donde compartían historias, se preocupaban unas de otras, se chismoreaba e incluso era el lugar donde se tomaban decisiones importantes para la comunidad.

Sin embargo, a lo largo de los siglos que estos edificios estuvieron en funcionamiento las sociedades navéticas cambiaron profundamente y, de forma paralela se produjeron importantes cambios en sus casas. Uno de los principales fue el cierre de las grandes entradas características de los primeros momentos. La Naveta Alemany presenta uno de los cierres más espectaculares documentados hasta ahora, se realizó un añadido que alargó la naveta y generó una nueva entrada en corredor de 1,1 m. de ancho, que contrastaba claramente con la entrada abierta anterior que probablemente debió de hacer alrededor de los 3 m.

Estos cierres se han documentado en varias casas naveta y se han interpretado como un cambio importante en la forma de vivir de los grupos que las habitaron. Así, las nuevas entradas suponen una separación con el exterior mucho más firme que delimitaba claramente el interior del exterior, lo que podría evidenciar una voluntad de ocultar el interior del espacio doméstico, de hacerlo más privado . De forma paralela, se han documentado algunos cambios en las actividades realizadas en el interior de las casas y su desplazamiento a espacios comunales supradomésticos. De forma general, parece que este proceso coincide cronológicamente con el abandono de distintos asentamientos navéticos y con la aparición de los primeros asentamientos definidos como talayóticos. En estos últimos, de forma progresiva, la monumentalización dejará de producirse en las casas a favor de los talayots, que tradicionalmente se han interpretado como edificios comunales donde tendrían lugar distintos ritos comunitarios.