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Puig de sa Morisca, s/n, 07180 Santa Ponça, Islas Baleares
patrimonio@calvia.com

Horario: de lunes a domingo y festivos de 10h a 20h

PARED DE PARTIÓ DE SON MIRALLES

PARED DE PARTIÓ DE SON MIRALLES

Entre el parque de sa Morisca y Son Miralles, una larga pared de piedra en seco dibuja todavía hoy un antiguo límite rural. Mirarla es entender que el paisaje también se construía piedra a piedra.

Las carboneras se encuentran en el Parque Arqueológico del Puig de sa Morisca, propiedad pública del Ayuntamiento de Calvià.

HORARIO
Abril – octubre: 08.00 – 20.00 h Noviembre – marzo: 08.00 – 17.00 h
Acceso
La entrada es libre y gratuita.
TITULARIDAD
Las carboneras se encuentran en el Parque Arqueológico del Puig de sa Morisca, propiedad pública del Ayuntamiento de Calvià.
CÓMO LLEGAR
El Parque Arqueológico de sa Morisca se encuentra en Santa Ponça (Calvià), en la C/ Puig de na Morisca s/n. Hay aparcamiento público justo a la salida del Parque. Se puede llegar en transporte público a través del TIB: Línea 103 (Santa Ponça-Palma), 107 (Es Capdellà-Palma) → Parada 11179 Sta. Ponça centre 2. Línea 106 (El Toro-Palma) → Parada 11182 Puig de sa Morisca. Línea 122 (Port d’Andratx – Sta. Ponça), → Parada 11089 Sa Pinada. Línea 123 (Santa Ponça-Cas Català) → Parada 11086 Caló d’en Pellicer 1.
DURACIÓN DE LA VISITA
30-45 minutos
SERVICIOS
El Parque presenta un recorrido autoguiado con carteles interpretativos. Periódicamente se realizan visitas guiadas y otras actividades divulgativas a cargo del personal del Parque Arqueológico del Puig de sa Morisca (Actividades – Inscríbete y recibirás nuestro boletín mensual. No te pierdas nuestras actividades).
ACCESIBILIDAD
Actualmente el elemento no es accesible para personas en silla de ruedas ni para personas con otras diversidades funcionales.
QUÉ VERÉIS

Para llegar a la pared de partición, entrad en el parque por el acceso principal. Justo a la derecha encontraréis un cartel con un plano esquemático del Parque Arqueológico del Puig de sa Morisca, aunque este elemento no se encuentra señalizado. 

Seguid por el camino principal y dejad el edificio del museo a la izquierda.
Después de caminar unos 100 metros, llegaréis a un primer cruce. Debéis continuar por el camino que tenéis justo delante, el que no sube hacia el Puig de sa Morisca. También lo encontraréis señalizado. 

A partir de aquí, el camino sigue por una ladera, de manera casi paralela a las curvas de nivel.

Unos 350 metros más adelante llegaréis a una verja. La pared de partición os quedará justo delante. Si continuáis por el camino, que gira hacia la izquierda, os podréis acercar a ella en diversos puntos y observarla con más detalle.

Recordad que, a partir de la verja, acaba la parte pública del parque y empieza una propiedad privada. Os pedimos que no entréis y que observéis la pared siempre desde los caminos y espacios públicos del Parque Arqueológico del Puig de sa Morisca.

La pared de partición es una gran pared de piedra en seco que separaba dos antiguas fincas: la posesión de Santa Ponça y la posesión de Son Miralles. No era una pared cualquiera. Era un límite de propiedad, pero también una manera de ordenar el territorio, controlar los usos del suelo y marcar claramente dónde acababa una posesión y dónde empezaba la otra.

En total, esta pared conserva más de 4 kilómetros de longitud. El tramo que separa el parque de sa Morisca de la finca de Son Miralles mide aproximadamente 900 metros. 

A lo largo de este recorrido, la pared mantiene una presencia muy visible dentro del paisaje, con una altura que en muchos puntos alcanza los 1,5 o 2 metros. En el tramo que recorre el parque, conserva más de 1,10 metros de altura en todo su trazado.

Fijaos en la técnica constructiva. La pared está hecha con piedra en seco, es decir, sin cemento ni argamasa. Las piedras se mantienen en su sitio gracias al peso, al encaje y a la habilidad de las personas que la construyeron. En este caso se emplearon sobre todo losas de marés colocadas en rastell, con un aparejo irregular y juntas poco cerradas.
Este tipo de construcción da a la pared un aspecto muy característico. Las piedras no forman hiladas perfectamente regulares, sino un paramento vivo, adaptado a la forma de cada pieza. La pared muestra una manera de construir práctica, resistente y muy vinculada a los materiales disponibles en el entorno.

Uno de los elementos más interesantes es la hilada superior. Esta parte superior de la pared está generalmente dispuesta de canto, con piedras más grandes que las del paramento. Por eso destaca visualmente y ayuda a coronar la construcción. Esta hilada no solo cerraba la pared, sino que también contribuía a darle estabilidad y presencia.

Cuando la visitéis, no la miréis solo como una separación entre dos propiedades. Pensadla como una infraestructura rural. Esta pared forma parte de un paisaje de caminos, márgenes, rotas, zonas de cultivo, bosque y posesiones. Nos habla de un tiempo en que el territorio estaba intensamente ordenado y trabajado, y en que las paredes de piedra en seco eran esenciales para delimitar, proteger, organizar y hacer útil el paisaje.

La pared de partición entre Santa Ponça y Son Miralles nos recuerda que el Parque Arqueológico del Puig de sa Morisca no conserva solo yacimientos arqueológicos. También conserva grandes estructuras rurales que explican cómo se ha construido y gestionado este paisaje durante siglos.

INTERÉS DE LA VISITA

La pared de partición presenta dos facetas que nos ayudan a entender mejor la importancia de este elemento dentro del paisaje rural de sa Morisca.

  1. Un límite que ordenaba el territorio

La pared de partición entre Santa Ponça y Son Miralles no era solo una separación física entre dos fincas. Era una manera clara y visible de organizar el territorio. Marcaba dónde acababa una posesión y dónde empezaba la otra, delimitaba usos, ayudaba a controlar el paso de personas y animales, y hacía visible la propiedad dentro del paisaje.

Este tipo de paredes formaban parte de la vida cotidiana de las posesiones mallorquinas. Separaban tierras de cultivo, zonas de bosque, áreas de pasto y caminos. También ayudaban a evitar conflictos y a definir responsabilidades sobre el uso y el mantenimiento del territorio.

El tramo que podéis ver desde el parque forma parte de una estructura mucho más larga, de más de 4 kilómetros, de los cuales unos 900 metros separan directamente el Parque Arqueológico del Puig de sa Morisca de la finca de Son Miralles. Esta dimensión nos recuerda que no estamos ante una pequeña pared puntual, sino ante una gran infraestructura rural.

Cuando la miréis, pensad que esta línea de piedra ha condicionado durante siglos la manera de circular, trabajar y entender este paisaje. Hoy puede parecer solo un muro antiguo, pero en realidad es una huella muy clara de cómo se organizaba el territorio antes de las grandes transformaciones contemporáneas.

  1. Una obra de piedra en seco que conserva conocimiento y esfuerzo

La pared también es importante por su técnica constructiva. Está hecha con piedra en seco, sin cemento ni argamasa. Las piedras se mantienen en su sitio gracias al peso, al encaje y al conocimiento de los margers, que sabían adaptar cada pieza a la forma del muro.

En este caso, la pared está construida con losas de marés colocadas en rastell, con junta poco cerrada y aparejo irregular. Esto le da un aspecto vivo y poco uniforme, pero al mismo tiempo muy resistente. No es una obra hecha para lucir, sino para durar y cumplir una función muy concreta dentro del paisaje.

Fijaos especialmente en la hilada superior. Las piedras superiores suelen estar colocadas de canto y son más grandes que las del paramento. Esta coronación destaca visualmente y ayuda a dar estabilidad y presencia a la pared.

La pared de partición nos recuerda que el paisaje rural de Mallorca se construyó piedra a piedra. Márgenes, caminos, barracas, rotas y paredes como esta forman parte de un mismo sistema. Son elementos sencillos, pero esenciales para entender cómo las personas transformaron el territorio con los materiales que tenían a su alcance y con un conocimiento técnico transmitido durante generaciones.

¿QUIERES SABER MÁS?

Calvo, M. (2002). Nous models de gestió del patrimoni arqueològic. El Parc Arqueològic del Puig de sa Morisca. Universitat de les Illes Balears – Ajuntament de Calvià.

Diversos autors (1989). Elements de la societat pre-turística mallorquina. Palma: Conselleria de Cultura, Educació i Esports, Govern Balear.

Diversos autors (1994). La construcció de pedra en sec a Mallorca. Palma: FODESMA.

Diversos autors (1997). La pedra en sec. Obra, paisatge i patrimoni. Palma: Consell Insular de Mallorca.

Fullana, M. (1984). Diccionari de l’art i dels oficis de la construcció. Palma: Editorial Moll.