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Puig de sa Morisca, s/n, 07180 Santa Ponça, Islas Baleares
patrimonio@calvia.com

Horario: de lunes a domingo y festivos de 10h a 20h

Casa postalaiòtica de King's Park

Yacimiento de King’s Park

Un pequeño edificio con una larga historia: vida cotidiana, tradición indígena y nuevos contactos en la Santa Ponça romana

El yacimiento se encuentra en una parcela privada.

HORARIO
Acceso
Reservado, sujeto a permiso previo.
TITULARIDAD
El yacimiento se encuentra en una parcela privada.
CÓMO LLEGAR
l yacimiento se encuentra muy cerca del Parc Arqueològic de sa Morisca, en la urbanización del mismo nombre, en la Cll. Rei Ferran II, 49. Podéis aparcar el coche justo al lado. También es posible llegar en autobús público. Línea 106 (El Toro – Palma) (Parada 11182 Puig de sa Morisca). El autobús os dejará muy cerca del yacimiento, apenas tendréis que caminar 100 metros para llegar al yacimiento. Alternativamente, se puede llegar caminando desde la playa de Santa Ponsa (15 minutos – 800 m).
DURACIÓN DE LA VISITA
15 minutos
SERVICIOS
El yacimiento no cuenta con cartelería interpretativa.
ACCESIBILIDAD
Actualmente el yacimiento no es accesible para personas en silla de ruedas ni para personas con otras diversidades funcionales.
QUÉ VERÉIS

El yacimiento de King’s Park, es un pequeño enclave situado en una zona muy transformada por el crecimiento urbano de Santa Ponça. Aunque sus restos son discretos, nos permiten acercarnos a un momento clave de la historia del territorio: el paso entre las últimas comunidades indígenas y los primeros siglos de presencia romana en Mallorca.

Durante la visita podréis observar una construcción aislada, de planta semicircular, construida con grandes piedras. No es un gran poblado ni un edificio monumental, pero precisamente por eso tiene un interés especial: nos habla de espacios más pequeños, cotidianos y cercanos a la vida diaria.

Acercaos a la fachada y fijaos en el acceso. La entrada se situaba en el lado sureste y estaba marcada por piedras hincadas, que ayudaban a definir el portal. Desde aquí se entraba en un interior dividido por dos muros, que formaban tres pequeñas habitaciones o ámbitos.

Aunque hoy los restos se conservan de forma parcial, esta división interna nos permite imaginar una construcción organizada, con espacios diferenciados. En uno de ellos se documentó un posible pavimento de arcilla apisonada; en otro, una estructura circular de piedras de aproximadamente un metro de diámetro, cuya función no conocemos con seguridad.

Los objetos recuperados durante la excavación indican que el yacimiento estuvo ocupado durante muchos siglos, desde finales del siglo III o inicios del II a. C. hasta mediados del siglo III d. C. Entre los materiales aparecieron cerámicas de tradición indígena, ánforas, vajilla romana, monedas, una aguja de hueso, un anillo de bronce, una cuenta de collar de pasta vítrea y un anzuelo.

Estos hallazgos nos hablan de la vida cotidiana de quienes habitaron o utilizaron este lugar: personas que cocinaban, comían, pescaban, se adornaban, almacenaban productos y participaban en las nuevas redes comerciales del Mediterráneo romano.

Cuando miréis King’s Park, no penséis solo en un pequeño conjunto de muros. Imaginadlo como una pieza más dentro de un paisaje mucho más amplio, conectado con el resto de yacimientos de la zona, el Puig de sa Morisca, el Turó de ses Abelles, Sa Mesquida y la bahía de Santa Ponça.

Su valor no está en la monumentalidad, sino en lo que nos permite entender: la continuidad de las comunidades locales, la llegada de nuevos productos y costumbres, la relación con el mar y la transformación gradual del territorio entre la prehistoria final y la época romana.

INTERÉS DE LA VISITA

El yacimiento presenta cuatro facetas que nos ayudan a entender la importancia histórica y social de King’s Park.

  1. Una arquitectura de tradición indígena en un mundo que cambiaba

La construcción de King’s Park tiene una planta semicircular o en forma de herradura, que recuerda a tradiciones arquitectónicas anteriores. Está hecha con técnica ciclópea, utilizando grandes piedras, y su interior se organizaba en tres pequeños ámbitos separados por muros.

Este tipo de edificio nos habla de continuidad. Aunque durante su ocupación llegaron productos romanos, monedas, cerámicas importadas y nuevos hábitos de consumo, la forma general de la construcción mantiene vínculos con el mundo indígena.

Este contraste es uno de los aspectos más interesantes del yacimiento. King’s Park nos muestra que las comunidades locales no desaparecieron de un día para otro tras la llegada de Roma. Muchas siguieron viviendo en el territorio, adaptándose a las nuevas circunstancias, incorporando objetos y prácticas nuevas, pero manteniendo también formas propias de construir, habitar y organizar los espacios.

Por eso, el edificio puede leerse como un testimonio de transición: una arquitectura de raíz local dentro de un paisaje cada vez más integrado en el mundo romano.

  1. La vida cotidiana a través de los objetos

El interés de King’s Park no está solo en sus muros. También está en los objetos recuperados durante la excavación, porque nos permiten imaginar aspectos concretos de la vida cotidiana.

Aparecieron cerámicas hechas a mano de tradición indígena, pero también ánforas ibicencas, ánforas de la Tarraconense, vajilla romana, cerámicas africanas, monedas, una aguja de hueso, un anillo de bronce, una cuenta de collar de pasta vítrea y un anzuelo de bronce.

Estos materiales nos hablan de muchas actividades diferentes. Algunas tienen que ver con la alimentación: cocinar, almacenar productos, consumir alimentos o aprovechar recursos marinos y terrestres. Otras nos acercan a gestos más personales, como adornarse, peinarse o llevar pequeños objetos de uso cotidiano.

El posible basurero localizado en el exterior del edificio también es muy importante. Aunque hoy pueda parecer un elemento secundario, para la arqueología los espacios de descarte son esenciales. Allí se acumulan restos de comida, fragmentos de cerámica rota y objetos abandonados que permiten reconstruir cómo se vivía, qué se consumía y qué relaciones mantenía este pequeño asentamiento con su entorno.

King’s Park nos recuerda que la historia también se escribe a partir de fragmentos: una cerámica rota, un anzuelo, una moneda, un hueso o una pequeña cuenta de collar.

  1. Una pieza dentro del paisaje arqueológico de Santa Ponça

King’s Park debe entenderse dentro de un paisaje mucho más amplio. Muy cerca se encuentran otros yacimientos importantes, como el Puig de sa Morisca, el Turó de ses Abelles o la villa romana de Sa Mesquida. Todos ellos forman parte de un territorio intensamente habitado y transformado durante siglos.

En este paisaje, King’s Park pudo funcionar como un pequeño espacio habitado o utilizado en relación con otros núcleos próximos. Su ubicación, cerca de la bahía de Santa Ponça y de zonas ricas en recursos, ayuda a entender la importancia de este entorno durante la prehistoria final y la época romana.

Los restos de fauna marina y terrestre, junto con objetos como el anzuelo, muestran una relación estrecha con el medio. Sus habitantes aprovecharon los recursos del mar, del campo y del entorno inmediato. Al mismo tiempo, los materiales importados indican que este pequeño lugar no estaba aislado: formaba parte de redes de circulación de productos que conectaban Mallorca con Ibiza, la Tarraconense, el norte de África y otros espacios del Mediterráneo romano.

Por eso, el interés de King’s Park no reside en su tamaño, sino en su capacidad para conectar muchas historias: la continuidad de las comunidades indígenas, la llegada de Roma, la vida cotidiana, el comercio mediterráneo y la transformación del paisaje de Santa Ponça.

A veces, los yacimientos más pequeños son los que mejor nos permiten acercarnos a las personas que vivieron el pasado de una manera más directa.

¿QUIERES SABER MÁS?

Vallespir, A. et alii (1985) Yacimientos arqueológicos de Santa Ponça (Calvià). Mayurqa, 21: 1-30.