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Puig de sa Morisca, s/n, 07180 Santa Ponça, Islas Baleares
patrimonio@calvia.com

Horario: de lunes a domingo y festivos de 10h a 20h

MIRADOR TORRE I

MIRADOR TORRE I

Un mirador situado en la zona alta del Puig de sa Morisca, con una vista privilegiada sobre la Torre I, la plana de Santa Ponça y las montañas de Calvià. Desde este punto es fácil entender por qué este cerro fue ocupado y fortificado en época prehistórica.
HORARIO
Acceso
TITULARIDAD
CÓMO LLEGAR
DURACIÓN DE LA VISITA
SERVICIOS
ACCESIBILIDAD
QUÉ VERÉIS

El mirador de la Torre I se encuentra en la zona occidental del parque, concretamente en la cima oeste, conocida tradicionalmente como el Castellot de na Morisca. Este nombre popular se explica por la presencia de restos arqueológicos que encontramos en su cima (Torre III, con enlace).

Es un cerro delimitado por acantilados verticales en tres de sus vertientes -norte, sur y oeste- y accesible sobre todo por el lado oriental. Esta configuración natural convertía la zona alta en un espacio fácil de defender, reforzado en época prehistórica con muros y torres.

Para llegar, entrad en el parque por el acceso principal. Justo a la derecha encontraréis un cartel con un plano esquemático del Parque Arqueológico del Puig de sa Morisca, donde está indicado este conjunto arqueológico. Seguid por el camino principal y dejad el edificio del museo a la izquierda.

Después de caminar unos 100 metros, llegaréis a un primer cruce. Debéis tomar el camino que tenéis justo delante, el que sube hacia el Puig de sa Morisca. También lo encontraréis señalizado. A partir de aquí, el camino empieza a ascender suavemente entre la vegetación.

Unos 100 metros más adelante llegaréis al collado del Puig de sa Morisca. En este momento debéis seguir el camino que sale hacia la derecha, señalizado como Torres y miradores, y avanzar 50 metros.

En este momento veréis la peña a vuestra derecha. Continuaréis por el camino, que girará a la izquierda, y avanzaréis hacia el cerro fortificado que os quedará delante.

Empezaréis a subir suavemente y, poco después, la subida se hará más empinada, con un tramo de escalones. Fijaos en los lados del camino: esta vertiente, la más accesible del cerro, fue cerrada en la prehistoria con tramos de muralla para proteger la zona alta.
Al terminar la subida, una flecha os hará girar hacia la derecha y avanzaréis ya por la parte alta del cerro. Después de un par de giros llegaréis al mirador de la Torre I.

Este mirador, que cuenta con un banco para descansar, ofrece una vista muy clara en primer plano sobre la Torre I (enlace). La torre formaba parte del sistema defensivo y de control visual del poblado del Puig de sa Morisca. Desde este punto es fácil entender por qué esta zona fue ocupada y fortificada: domina visualmente el valle, los accesos naturales y una parte importante del litoral de Santa Ponça.

A media distancia podéis ver la plana de Santa Ponça. Hoy este espacio está muy transformado por la urbanización, pero si observáis con atención todavía podréis entender su forma original: un área baja, situada entre las montañas y la costa, donde antiguamente se acumulaba el agua y se formaban ambientes húmedos.

Justo delante de vosotros, un poco más cerca del núcleo de Son Bugadelles, podéis ver la Possessió de Santa Ponça, la gran finca histórica de la zona de Santa Ponça. Durante siglos organizó buena parte de este territorio, con tierras de cultivo, zonas de pasto, bosque, caminos y espacios de trabajo vinculados a la economía rural tradicional.

Más hacia el norte, la mirada llega hasta Calvià vila, el núcleo tradicional del municipio, y al fondo se levantan las grandes montañas de la Serra de Tramuntana. Entre ellas destacan sa Mola de s’Esclop, el Galatzó y na Bauçana, tres referentes visuales muy importantes del paisaje de Calvià.
Hacia el este, podéis identificar otras elevaciones cercanas, como el Puig de sa Ginesta y el Puig d’en Saragossa. Estos puntos altos cierran visualmente el entorno de sa Morisca y ayudan a entender la relación entre el parque y las montañas que lo rodean.

En el mirador encontraréis un cartel con una ilustración histórica que propone una reconstrucción de la Torre I. La imagen os ayudará a imaginar cómo podía ser este punto en época prehistórica, cuando la torre formaba parte de un paisaje muy diferente del actual, con más espacios abiertos, zonas húmedas, caminos naturales y otros puntos de ocupación alrededor del valle.

Cuando estéis en el mirador, no miréis solo la torre de manera aislada. Observad también su posición dentro del paisaje. La Torre I tenía sentido porque formaba parte de un sistema más amplio: la cima fortificada, los acantilados, los accesos, el valle, la costa y las otras elevaciones visibles desde el Puig de sa Morisca. Este mirador es un buen lugar para entender la relación entre arquitectura, defensa, control visual y paisaje.

El mirador de la Torre I se encuentra en la zona occidental del parque, concretamente en la cima oeste, conocida tradicionalmente como el Castellot de na Morisca. Este nombre popular se explica por la presencia de restos arqueológicos que encontramos en su cima (Torre III, con enlace).

Es un cerro delimitado por acantilados verticales en tres de sus vertientes -norte, sur y oeste- y accesible sobre todo por el lado oriental. Esta configuración natural convertía la zona alta en un espacio fácil de defender, reforzado en época prehistórica con muros y torres.

Para llegar, entrad en el parque por el acceso principal. Justo a la derecha encontraréis un cartel con un plano esquemático del Parque Arqueológico del Puig de sa Morisca, donde está indicado este conjunto arqueológico. Seguid por el camino principal y dejad el edificio del museo a la izquierda.

Después de caminar unos 100 metros, llegaréis a un primer cruce. Debéis tomar el camino que tenéis justo delante, el que sube hacia el Puig de sa Morisca. También lo encontraréis señalizado. A partir de aquí, el camino empieza a ascender suavemente entre la vegetación.

Unos 100 metros más adelante llegaréis al collado del Puig de sa Morisca. En este momento debéis seguir el camino que sale hacia la derecha, señalizado como Torres y miradores, y avanzar 50 metros.

En este momento veréis la peña a vuestra derecha. Continuaréis por el camino, que girará a la izquierda, y avanzaréis hacia el cerro fortificado que os quedará delante.

Empezaréis a subir suavemente y, poco después, la subida se hará más empinada, con un tramo de escalones. Fijaos en los lados del camino: esta vertiente, la más accesible del cerro, fue cerrada en la prehistoria con tramos de muralla para proteger la zona alta.
Al terminar la subida, una flecha os hará girar hacia la derecha y avanzaréis ya por la parte alta del cerro. Después de un par de giros llegaréis al mirador de la Torre I.

Este mirador, que cuenta con un banco para descansar, ofrece una vista muy clara en primer plano sobre la Torre I (enlace). La torre formaba parte del sistema defensivo y de control visual del poblado del Puig de sa Morisca. Desde este punto es fácil entender por qué esta zona fue ocupada y fortificada: domina visualmente el valle, los accesos naturales y una parte importante del litoral de Santa Ponça.

A media distancia podéis ver la plana de Santa Ponça. Hoy este espacio está muy transformado por la urbanización, pero si observáis con atención todavía podréis entender su forma original: un área baja, situada entre las montañas y la costa, donde antiguamente se acumulaba el agua y se formaban ambientes húmedos.

Justo delante de vosotros, un poco más cerca del núcleo de Son Bugadelles, podéis ver la Possessió de Santa Ponça, la gran finca histórica de la zona de Santa Ponça. Durante siglos organizó buena parte de este territorio, con tierras de cultivo, zonas de pasto, bosque, caminos y espacios de trabajo vinculados a la economía rural tradicional.

Más hacia el norte, la mirada llega hasta Calvià vila, el núcleo tradicional del municipio, y al fondo se levantan las grandes montañas de la Serra de Tramuntana. Entre ellas destacan sa Mola de s’Esclop, el Galatzó y na Bauçana, tres referentes visuales muy importantes del paisaje de Calvià.
Hacia el este, podéis identificar otras elevaciones cercanas, como el Puig de sa Ginesta y el Puig d’en Saragossa. Estos puntos altos cierran visualmente el entorno de sa Morisca y ayudan a entender la relación entre el parque y las montañas que lo rodean.

En el mirador encontraréis un cartel con una ilustración histórica que propone una reconstrucción de la Torre I. La imagen os ayudará a imaginar cómo podía ser este punto en época prehistórica, cuando la torre formaba parte de un paisaje muy diferente del actual, con más espacios abiertos, zonas húmedas, caminos naturales y otros puntos de ocupación alrededor del valle.

Cuando estéis en el mirador, no miréis solo la torre de manera aislada. Observad también su posición dentro del paisaje. La Torre I tenía sentido porque formaba parte de un sistema más amplio: la cima fortificada, los acantilados, los accesos, el valle, la costa y las otras elevaciones visibles desde el Puig de sa Morisca. Este mirador es un buen lugar para entender la relación entre arquitectura, defensa, control visual y paisaje.

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